La política educativa se encuentra en medio de un conflicto en el que enfrenta reclamos sociales y de grupos, no existe todavía un proyecto integral en educación, en el que participen la sociedad, las instituciones existentes y las autoridades públicas, sino que sobrevive el conflicto y el choque de intereses. Los cambios que la educación requiere ya no pueden establecerse por simple modificación o ajuste de decretos, la apertura democrática ha generado también la crisis del autoritarismo como modelo de gobierno. La transición educativa sólo será posible si se involucra correctamente a los diferentes actores sociales implícitos en el desarrollo de la educación. Pero, en un escenario de globalización, donde se plantea además una nueva concepción de federalismo, la nueva política educativa no es integral sino que es una política regional, que pretende estimular la especialización en la que se encuentran inmersas las regiones dada la composición de los mercados, esto no puede lograrse modificando de la noche a la mañana el sistema de educación básica, situación que no es sencilla, es necesario establecer programas de capacitación que sean capaces de generar resultados más inmediatos.
ESQUIVEL Hernández, Gerardo. "Educación y desarrollo regional: una evaluación", en: Momento Económico. Núm. 104, julio-agosto de 1999.